La historia de vuestro cordón

Soy un cordón.
Y recuerdo
todo.

Al principio estaba vacío. Todavía no sabía qué historia llegaría a llevar algún día.

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Año uno. Dos perlas. Un comienzo.

Todavía recuerdo lo ligero que era. Dos perlas, nada más. Una para la confianza, otra para la curiosidad. Dos personas. Dos perlas. Dos temas distintos, un año compartido. Todavía no sabían cómo llegaría a verme algún día. Solo sabían: queremos esto, de forma consciente. No porque fuera el momento, sino porque se habían elegido el uno al otro.

Antes de eso hubo una conversación, del tipo para el que rara vez hay tiempo en el día a día. Y una ceremonia que nació de su historia. Solo después llegué yo.

Los años intermedios

Entre las ceremonias estaba la vida real.

No siempre fui el centro de atención. La mayor parte del tiempo simplemente los acompañaba en días corrientes. Dos conversaciones al año. Cuatro pequeños impulsos entre medias. Ningún programa que se imponga en el día a día. Solo un ritmo tranquilo que deja espacio. Y precisamente de ahí, año tras año, llegaron dos nuevas perlas. Valentía. Paciencia. Ternura. Alegría.

Entonces llegó un año que fue distinto.

No todos los años son iguales. Algunos simplemente pasan. Otros permanecen.

Un nuevo comienzo. Una crisis superada. Un gran paso. O simplemente el momento en que dos personas dicen: nos hemos vuelto a elegir.

Ese año recibí algo que antes no tenía. No porque se comprara. Porque se eligió. Una pequeña piedra. Elegida para ese año, ese lugar, esa historia. Junto con una frase que solo habían encontrado para sí mismos.

Algunas historias merecen un diamante. Esta tenía uno.

Muchos años después

"¿Eso es Bondingoo?"
"¿Cuántos años?"

En una fiesta no llamo la atención de inmediato. No soy una joya ruidosa. Pero en algún momento alguien pregunta. La respuesta ya no es "casados desde...", sino "Bondingoo. Séptimo año." Ya no celebran simplemente un aniversario. Celebran su Año Bondingoo.

En algún momento dejaré de llevarse todos los días.

No es un momento triste. Es uno que muestra hasta dónde ha llegado la historia. Quizá algún día se me transmita. O de mí surja algo nuevo.

Lo que se ha ensartado en mí nunca fue solo una joya.

Fueron años. Palabras. Decisiones. Pasos compartidos.

Una historia que merece la pena seguir llevando.

Y todavía estoy lejos de llenarme. Algunos cordones crecen toda una vida. Algunas historias también.

Esa fue solo una historia.

Hay más por descubrir.

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BONDINGOO

Un ritual contra la costumbre.